Estado de Cosas

Ayer murió un vecino de la infancia. Lo recuerdo avanzar con nitidez por el camino que daba a casa. Yo, instalada en el recuadro de la ventana, encaramada en un mesón lustroso, lucía mi pelo revuelto por el ocio de las mañanas. Cuatro años a la sazón cuando el viejo fijó sus ojos en mi silueta diminuta y musitó con voz de siglos...!Bruja¡
El hijo pequeño que lo acompañaba era el más bello de los niños.

Augusto Góngora dijo
La gracia de esos instantes es que se convierten en pasajeros que nos acompañan toda la vida. Gracias.
29 Marzo 2006 | 12:07 AM